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Puntos de venta
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Consejos
¿útiles?
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Ninguna
pieza sale bien al primer intento, no importa cuanta experiencia y
habilidad tengamos. Eso es parte de la fascinación del papel
plegado. Lo que sale de nuestras manos puede ser siempre nuevo.
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Hay
que aprender a interpretar los diagramas y a veces necesitamos
paciencia, ensayo y error hasta llegar al plegado que nos
proponían. Y hay que tomarse el tiempo necesario para leer e
interpretar las instrucciones con exactitud.
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Los
pliegues deben ser firmes y bien marcados. Hay que trabajar sobre la
mesa y si es necesario ayudarse con algún elemento (como una moneda
o una cucharita) para lograr bordes definidos con exactitud. Los
poliedros no tienen aristas redondeadas!
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Hay
que aprender a trabajar con diversos tipos de papel hasta adquirir
experiencia sobre su comportamiento. Algunos tienen mejor 'memoria'
que otros, o se prestan mejor para un tipo de plegado u otro.
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Existe
una relación entre el gramaje del papel (el papel común para
impresoras es de 70 u 80 gr) y la medida con la que trabajamos. Los
papeles más rígidos no funcionan bien en pequeño formato.
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Este
no es un arte para impacientes, hay que disfrutar de cada paso y
tomarse es tiempo necesario para completarlo concienzudamente: los
módulos plegados rápido y sin precisión se pagan al momento del
montaje...
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PLEGAR,
plegar, plegar.... hay que intentar cada modelo, usar amigos y
familia como destinatarios de las piezas que repetimos. Ell@s
estarán felices y ustedes más experimentad@s. Y todos ganan.
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Las
manos tienen que estar limpias!! Por eso es importante usar
algún elemento aplicador cuando necesitamos engomar.
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No
es necesario tener papel especial, o muy caro para hacer origami. El
papel de notas que viene cortado en 9x9 cm es excelente para
borradores, y trabajando solamente con papel blanco (o de un solo
color) también se consiguen modelos espléndidos y elegantes.
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En
Buenos Aires se consigue papel kami (papel para origami,
generalmente en hojas de 15 x 15 cm) en las librerías de los
barrios de las comunidades coreana y japonesa.
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Otra
fuente de papel a tener en cuenta es la folletería de bancos y
publicidades. En Argentina suelen imprimirse en papeles de excelente
calidad y muchas veces están cortados en medidas convenientes.
Están allí para que el público las tome, y si nos llevamos unas
cuantas... no estamos cometiendo ningún crimen.
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NO
DESESTIMEN LOS ERRORES! Muchas variantes de módulos y montajes
alternativos son producto de accidentes afortunados y un ojo alerta
para percibir las posibilidades.
El
uso de cola o goma de pegar
Uno
de los preceptos básicos del origami tradicional es que los plegados se
mantengan sin adhesivos. Sin embargo, hay cierto tipo de construcciones
como los kusudamas o el temate baku (también
tradicionales y japonesas) que utilizan engomado para sustentarse. El
origami por su propia condición es un arte efímero, los modelos tienen
una vida más o menos corta y poca resistencia al traslado y la
manipulación. Lo primero que quiere hacer quien ve una pieza creada con
módulos es tocarla, girarla, mirarla por todos lados. Son pocas las que
sobreviven...
Yo
tengo una resistencia natural a todo tipo de ortodoxias, y mi
experiencia en la enseñanza (que requiere llevar modelos de un lado a
otro) es que llegar con un modelo que se desintegró por el camino a
pesar de nuestras precauciones es muuuuuy frustrante. Además,
existen ciertos tipos de piezas -las que tienen muchos módulos, o un
radio grande, o las construcciones inversas del sonobe- que sólo son
posibles si han sido engomadas.
El
engomado debe ser hecho con gran cuidado y prolijidad. Muy pequeñas
cantidades son suficientes, y frecuentemente debemos esperar a que se
seque para poder seguir. Yo aplico la goma con un palito de brochette,
que me permite regular con exactitud cuánta y dónde. Cuando las piezas
han sido encoladas, no hay justificación para las imperfecciones. El
origami modular no es un arte para impacientes y en lo que a mí
respecta, lo que más se disfruta es el proceso de construcción, la
magia inagotable de la tridimensionalidad.
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